viernes, enero 29, 2010

NOVEDAD 2010. MALDITOS LATINOS.MALDITOS SUDACAS.POESíA IBERAOMERICANA MADE IN USA


Miércoles 24 de febrero de 18:00 a 18:45 hrs. Presentación de libro. Malditos latinos, malditos sudacas. Poesía hispanoamericana made in USA. comp. Mónica de la Torre y Cristián Gómez. Participan: Gabriela Jauregui, José Molina, Rocío Cerón. ANTIGUA CAPILLA del Palacio de Minería. Tacuba 5, Centro Histórico. FERIA DEL LIBRO DE MINERÍA, Ciudad de México



Sábado 27 de febrero, 19:00 hrs. Presentación de libro. Malditos latinos, malditos sudacas. Poesía hispanoamericana made in USA. comp. Mónica de la Torre y Cristián Gómez. Participan: Gabriela Jauregui, José Molina, Rocío Cerón y Rodrigo Castillo. Librería - Restaurante La Jícara, Porfirio Díaz 115, Oaxaca, Oaxaca

martes, diciembre 08, 2009

Sobre Edición-desde la hermana nación de Venezuela

Desde Venezuela, Leroy Gutiérrez envía esta entrevista con la editora de EBL Rocío Cerón, realizada en el marco de la Feria del Libro de Guadaljara:


http://sobreedicion.blogspot.com/2009/12/conversaciones-fil-09-rocio-ceron.html

Nuevos títulos de EBL en la 4ta Venta Nocturna de Editoriales Indie

lunes, noviembre 16, 2009

Bola 8

Próximo lanzamiento epidérmico sideral:

Malditos latimos Malditos Sudacas
Poesía Iberoamericana Made in USA


Selección y prólogo de
Mónica de la Torre y Cristián Gómez O.


2009-2010

miércoles, julio 29, 2009

Nueva bola: "Pájaros que se posan sobre una antena"

Pájaros que se posan sobre una antena

de Laura Lovob (Buenos Aires, 1978)

En librerías. Con epílogo visual de Juan Carlos López Morales.

Texto de intro de José Luis Bobadilla.

Una joya breve y decantada.

miércoles, junio 17, 2009

Carne prensada en el Periódico de Poesía

Por Sergio Loo
.......................................................................

A estas alturas puede sonar redundante pero no hay que olvidarlo: El Billar de Lucrecia tiene como proyecto construir una panorámica de la poesía actual latinoamericana. Movida, falsificada, certera o profética, como quiera que sea esta cartografía, ya casi está completa. Desde esta perspectiva quisiera abordar Carne Prensada, de Silvia Figueroa, bola numero 12.

Se trata de un libro compuesto, más que por poemas en un sentido convencional, casi cursi, del despliegue del yo lírico por medio de figuras retóricas y poéticas; de piezas poéticas, descontextualizadas de su realidad inmediata (a veces la voz lírica habla en primera persona, otras en tercera: fortuito identificarla con la autora. No hay referencia a personajes, lugares o momentos concretos ni mayor localismo que dos o tres menciones a la “guagua”) pero que en su conjunto crean un micro mundo, digamos, global, de edificios, escaleras, aeropuertos que bien podrían estar en Canadá, España, México o Puerto Rico. La voz tiene un ritmo sin prisas, sin ganas de melodrama o hallazgos filosóficos. Carne prensada, y aquí tal vez la explicación a tan tremendo título, puede leerse como una reacción (fría, distante) ante lo crudo, ante una realidad que se esconde tras el lenguaje, esa tela que codifica algo que no terminamos de ver, mucho menos, de asimilar, pero que se presiente y por cierto no de forma muy alentadora. Por ello la visión de la autora es, ante todo, escéptica: “Hay una cuerda de palabras que me sostiene. / Váyase a saber si es floja. Pero me aguanta. / Y a saber por mi peso (…)/ Habrá una letra los suficientemente hostil / como para dejarme caer un día. Ya lo verás.”

Y esto no es gratuito sino medular: si hay desconfianza en la realidad y en el lenguaje, para qué siquiera intentar un corpus bien definido, sólido, firme. Para qué construir o reconstruir la realidad circundante, con sus detalles y bemoles. No se malentienda, este libro es un trabajo homogéneo, redondo, cabal y bastante aterrizado. Pero intencional, premeditadamente disperso. No un aliento largo sino ideas entrecortadas que dudan de sí. No la verdad descubierta sino el cuestionamiento de aquello que apenas se visualiza. No un conjunto de poemas sino fragmentos textuales y visuales que componen una poética entera. “Habrá que seguir, conforme a la resolución de la sombra./ a los puntos se llega desde los puntos./ Miro hacia arriba, como una exclamación / Y deseo que el espacio no se retrase en torno a tu cuerpo. / ¿Encontraré al tiempo de frente?”

Para leer reseña completa:
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=951&Itemid=81

lunes, abril 27, 2009

Sobre "Carne prensada" de Sylvia Figueroa por Xitlali (Jessi) Rodríguez

Y no fue sólo cuestión de la técnica o de una nueva forma de reflejar el mundo visible. No: aquí había surgido un nuevo principio estético.
El principio consiste en que el hombre, por primera vez en la historia del arte y la cultura, había encontrado la posibilidad de fijar de modo inmediato el tiempo, pudiendo reproducirlo (o sea, volver a él) todas las veces que quisiera.

Andrei Tarkovsky, Esculpir el tiempo



Estamos frente a un libro sin final, pero que está acabando. Un libro que ve en la fotografía y su obsesión por lo eterno, el principal planteamiento. La potestad que sobre el tiempo ejerce Carne prensada, se logra con recursos forajidos del lenguaje. Esta obra trabaja con las minucias del gerundio, elemento gramatical despreciado en las construcciones del castellano y que se define como “Forma invariable no personal del verbo que suele denotar acción o estado durativos, anterioridad o simultaneidad, nunca posterioridad, y puede expresar que está siendo”.

La voz de Sylvia Figueroa (Puerto Rico, 1970) recurre a este medio, para borrar cualquier rastro de identidad física o intimista del sujeto, y manejarse a partir de los objetos que la rodean y la delimitan. Cito: “Uno sabe que ya está perdido, pero prefiere asumir la frase menos contundente aunque más terrible: algo se está perdiendo”. Esta conciencia de lo continuo de lo nuca terminado, son sentencias que asisten a lo trágico, por el simple hecho de no atisbar muerte. Las locuciones en tercera persona, acciones de lo impersonal, tratados de las cosas breves como puertas, ventanas, bolsas de plástico… latas de carne prensada y contenida, se desplazan ante la mirada de la autora para lograr una poética de la permanencia.

A partir de estos declives en la perspectiva de alguien que observa lo minúsculo, las compuertas de lo sustentable y lo perecedero se adhieren al aliento vital de la voz del poeta y son repetidas una y otra vez en la circunstancia de las conjugaciones; entonces, el ejercicio literario deviene una especie de Sísifo que remonta cada día la eternidad despeñada sobre él.

De esta manera Sylvia Figueroa vuelve sobre sus propios pasos, no para regresar, sino para avanzar hacia otro espacio en un tiempo que nunca termina, que encuentra en la misma forma, una mutación del sentido. Un truco para escapar de las cosas que por cotidianas se vuelven transparentes.

“Éste es un libro que se repite”, afirma el Intro de Carne prensada. Yo difiero, como la curva difiere del espiral del que pende. Más que un libro que se repite, es un libro-loop, un libro-secuencia, la cadena alimenticia de un organismo en sí mismo consumado y por lo tanto, un libro que mientras se lee, se sigue escribiendo.

La vigencia que alcanza Carne prensada se concreta primero en las acciones. Pero en una segunda parte del libro (pAra mirar de cErca), el texto se va haciendo conciente de una espacialidad y de su condición de objeto. El libro se percibe como cosa, como un campo material de los sentidos. Y nos muestra fotogramas o cuadros de cine extraídos del movimiento y que por lo tanto son instantes disidentes del conjunto.

Tarkovsky se pregunta en dónde reside la naturaleza del arte fílmico de cada autor, y él mismo responde: “En ese sentido se podría decir que es esculpir el tiempo”. Así pues Carne prensada es un tiempo modelado, un tiempo y su espejismo para conjurarlo, una frecuencia que se anula con los mismos tonos invertidos para lograr un libro que no es, sino que está siendo.